Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Carmen Pellicer

El tesoro de la mente, en el aula

Cuando afronto mi propia historia como aprendiz de docente, me pregunto qué puedo aportar al universo de sabios que ya han dibujado los entresijos de la mente y la conducta humana… no puedo competir generando nuevas teorías… no me he especializado en ninguna de ellas… como trovadores itinerantes, las cantamos por los caminos y las entrelazamos unas con otras para seducir a los verdaderos artífices del cambio, que son los maestros…

Ninguna canción es la definitiva… ni las propias ni las ajenas… todas resuenan conmoviendo corazones que se apasionen por crear belleza, bondad y verdad en sus criaturas…. la fuerza está en hacerlas suyas por ese instante vital que es el encuentro educador… y regalarles un cancionero que les ayude a saber cómo retenerlas el tiempo suficiente para marcar las huellas del deseo de plenitud…. Eso es lo que he llamado ‘el pensaurus’…

Un Thesaurus, un tesoro en latín es un catálogo de palabras organizadas por sus significados y las relaciones que se establecen entre ellos. El primero que se conoce, de Peter Mark Roget, escritor, inventor y médico inglés del siglo XIX, y fue compuesto para facilitar la expresión de las ideas y asistir a los escritores en su composición literaria. Él mismo confiesa en el prólogo que escribía muy mal cuando era adolescente, y que confeccionó el primer borrador del Thesaurus cuando era un estudiante de medicina, y el manuscrito le ayudó a escribir una prosa fluida y clara. Identificaba hasta 1000 conceptos claves, alrededor de los cuales se pueden agrupar múltiples palabras de significado similar o conectadas de alguna manera…

Nuestro Pensauro es también un compendio de aquellas estructuras, destrezas, habilidades, capacidades, disposiciones, actitudes, comportamientos que se entrecruzan en el acto educador para estimular el pensamiento y el desarrollo de la mente humana. Como para nuestro desesperado estudiante inglés, están organizados en redes diferentes, buscando ser útiles para ayudarnos a los educadores a provocar en nuestros alumnos experiencias intensas y provocadoras de aprendizaje que les conmuevan hasta lo profundo. A veces se entremezclan entre sí porque cada término explicita un matiz concreto de un proceso diferente , otras veces tienen que ver con lo que tradicionalmente hemos adjudicado a la educación del corazón y del mundo de las emociones, o al entrenamiento de las conductas éticas…

El tesoro de la mente o la mente, que es en sí un tesoro inalcanzable, no se puede poseer ni controlar nunca del todo, pero lo acariciamos en las aulas cada vez que enganchamos a nuestros alumnos en una historia, un experimento, una pregunta, un instante… en que olvidan todo lo que no sea aprender.

En el pensauro vamos a tejer, como en una de aquellas colchas parcheadas llenas de tejidos y estampados diferentes, todos los elementos que pueden ayudarnos a los docentes a provocar el aprendizaje dentro del aula. Si en el thesausus se entrecruzaban las palabras, aquí, en este blog, y esperamos que en el libro que le sigue, vamos a explorar los procesos educativos, las secuencias que los profesores podemos generar a partir de nuestra intervención directa con los alumnos…. Espero poder compartir experiencias y reflexiones con los que nos encontremos en el mundo virtual para aprender juntos y enseñar mejor.



escrito el 13 de Noviembre de 2012 por en Personal


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