Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Carmen Pellicer

El tono vital positivo

Ver la botella medio llena o medio vacía es una tendencia personal que manifiesta nuestro “tono vital”,  nuestro carácter emocional más profundo: somos optimistas o pesimistas, activos o pasivos, depresivos o entusiastas, seguros o inseguros, etc. Ahora sabemos que en parte depende de nuestro temperamento y en parte de la socialización. Ayudamos a los niños mediante la educación a conseguir un estilo emocional, un modo de sentir, que les ayude y que tengan un  tono vital activo, alegre, optimista y resistente. Queremos que adquieran una seguridad básica en sí mismos, que sean proactivos ante la vida (que se adelanten a los acontecimientos y no los esperen pasivamente), que tengan confianza en sí mismos, que sepan disfrutar con las cosas buenas, y que sean valientes.

¿Cómo fomentar el tono vital optimista? Parece que este rasgo es más variable, y todas las personas atravesamos momentos donde todo nos parece negro, y otras donde nos levantamos dispuestos a comernos el mundo. Todos tenemos un índice de optimismo y pesimismo pero en grados distintos. Pero existe una cierta predominancia que se consolida en los años de maduración.

422765¿Cuáles son los rasgos de un alumno optimista?

  • A pesar de las dificultades se muestra esperanzado ante el futuro y dibuja una visión positiva.
  • Siempre mira el lado positivo de las cosas.
  • Tiene confianza en que su modo de hacer las cosas es para mejor.
  • Espera siempre lo mejor.
  • Confía en que las cosas le saldrán bien tal como las ha planeado.
  • Nunca empiezan algo esperando perder o fracasar.
  • Si algo sale mal, piensan enseguida en cómo hacerlo mejor la próxima vez y no se rinde.

Hay varias formas de entender el optimismo:

  • Como una disposición del ánimo, un talante que tiene a creer que el futuro guarda cosas buenas y que ‘el temporal escampará pronto’. Las metas de futuro están claras, el tono vital positivo les ayuda a regular su conducta cuando encuentran impedimentos para ir alcanzándolas pero sin desesperarse.
  • Cómo una forma de entender la realidad. Pensemos en una adolescente, con una visión muy negativa de sí misma. Tenderá a interpretar la realidad de forma también negativa. Por ejemplo si piensa que nadie quiere estar con ella y alguien la llama, tenderá a pensar cosas como “se quieren reír de mí”. Hay personas por ejemplo que atribuyen lo bueno que les ocurre a causas externas, inestables y específicas; y lo negativo a causas internas, estables y globales. Martin Seligman estudió este modo de atribución y vio que era un factor importante que predisponía a la depresión.
  • Como una fe en la propia capacidad personal de alcanzar los deseos y las expectativas, algo así como creer en sí mismos y en que es probable que alcancen sus metas, pero no por casualidad, sino como consecuencia de sus acciones. Los optimistas, aquellos que atribuyen sus éxitos a sus propias cualidades, son capaces de desarrollar una visión del mundo y de sí mismos más ajustada.

El optimismo y el sentido de esperanza, están muy vinculados pues, a el logro de las expectativas en muchos aspectos de la vida, los estudios, el ocio y la relaciones, previene un estado de ansiedad y la tendencia a la depresión, contribuye a la resolución de los problemas, la diligencia y la habilidad para posponer la necesidad de gratificación de las conductas. Pueden asumir riesgos, pero en ocasiones arriesgarse demasiado porque tienden a despreciar las posibles consecuencias negativas de sus decisiones.

718610¿Cómo podemos ayudarles? La seguridad afectiva y la confianza básica que han ido interiorizando, una imagen positiva de ellos mismos y un sistema de creencias coherente, les ayudarán a aprender a ser optimistas, a ver el lado bueno de las cosas, a pensar que pueden mejorar. Cuando llegan a las aulas, sabemos que muchas de estas cosas no están en nuestras manos, y que la influencia especialmente de la familia, y de sus iguales, tiene un peso mucho más grande que lo que podamos corregir. Sin embargo, escuchamos muchas veces decir, que nosotros, los educadores no podemos hacer nada, y eso no es cierto. Cuando analizamos los factores que ayudan a los niños a adquirir un nivel adecuado de resiliencia y entereza ante las dificultades, vemos como la presencia y la disponibilidad de un adulto externo a su vida familiar que le sirva de referente y se implique en su acompañamiento, puede suponer una diferencia importante en su maduración. La exigencia de logro, las experiencias de eficacia personal, y un clima abierto y seguro como el que podemos crear en nuestras aulas complementa esta presencia y puede abrirles nuevas perspectivas para verse a sí mismos de manera diferente y positiva.



escrito el 3 de junio de 2013 por en General


1 Comentario en El tono vital positivo

  1. Francisco Lozano Gutiérrez | 22-06-2015 a las 10:59 | Denunciar Comentario
    1

    El optimismo vesus pesimismo, no es ni más ni menos que la forma habitual de interpretar la realidad de cada uno de los seres humanos: <>. La diferencia radica en la capacidad de distorsionar la realidad en uno u otro sentido: el optimista aprecia y valora los aspectos positivos de la vida o de la situación minimizando los riesgos; por su parte el pesimista magnifica los aspectos negativos minimizando o soslayando los positivos. Ambos hábitos mentales tendrá consecuencias emocionales, cognitivas y conductuales.

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