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Repensar la Educación

Carmen Pellicer

¿Cómo hacer una rúbrica?

Evaluar significa acompañar constantemente los procesos de aprendizaje: desde sus inicios y aquellos factores que los condicionan, durante su ejecución, a lo largo de toda la trayectoria, y sus logros y resultados  finales. En el aula seguimos evaluando cuánto aprenden en términos de contenidos, pero también necesitamos diagnosticar la eficacia de cómo aprenden y cómo utilizan su aprendizaje para afrontar la vida de forma cada vez más madura y feliz. Si creemos que deben aprender a desenvolverse cada vez mejor en los diferentes situaciones que se les presentan de formas diversas, evaluar las competencias significa, que como entrenadores viales, los profesores nos aseguramos día a día de que sus aprendizajes contribuyen a su crecimiento y maduración. Al final, la evaluación por competencias básicas, debe realizar un diágnostico sobre su grado de preparación para comenzar su juventud adulta de modo que puedan autogestionarse de forma autónoma y responsable en el campo laboral y en el personal.

420050Evaluar no significa meramente medir ni cuantificar. No es sinónimo de la calificación o la nota como esperan muchos de nuestros alumnos. Evaluar cómo aprenden a pensar, como el resto de competencias,  significa recoger evidencias de cómo utilizan un aprendizaje concreto en diferentes situaciones, lo utilizan de forma frecuente, y cada vez progresan en su desempeño. Ese es el concepto clave de la evaluación por competencias: Es una evaluación del desempeño, del modo en que usan el conocimiento para resolver situaciones que se aproximen de la forma más concreta posible a la vida real. Para realizarla necesitamos incorporar a nuestras aulas el uso habitual de nuevas herramientas de evaluación del aprendizaje que nos permitan diagnosticar la profundidad de la comprensión de los saberes que las distintas áreas proponen, con la utilización de esos conocimientos en contextos múltiples y plurales, dentro de las aulas y muchas veces fuera de ella. Entre estas herramientas proponemos el uso de rúbricas, escalas, registros, dianas, rutinas… que contribuyan a generar una nueva cultura de evaluación continua y compartida de los aprendizajes.

Una rúbrica es una matriz de evaluación cualitativa especialmente útil para hacer visibles los diferentes aspectos que queremos analizar en una tarea compleja, bien porque el resultado de la misma implique diferentes elementos a tener en cuenta para su evaluación, bien porque se trate de un desempeño difícilmente objetivable (por ejemplo, una lectura expresiva o la redacción de un texto escrito). Con ella, el profesor hará un esfuerzo por explicitar qué es exactamente lo que desea ver en el resultado final o desempeño concreto en sus alumnos, y cuales son los pasos graduales que necesita para que el aprendizaje mejore.

Formalmente, las rúbricas son matrices de doble entrada en las que las diferentes columnas expresan diferentes grados de consecución de un indicador de logro o de éxito en una tarea, y las filas corresponden a los aspectos que desean evaluarse, ya sean vinculados a aspectos curriculares, bien a aspectos competenciales.

4

3

2

1

Grados de consecución

A

B

C

D

Aspectos a evaluar

 

Habitualmente las rúbricas poseen 4 grados de consecución que irán de la ejecución excelente (4) a la muy deficiente (1). En el grado 3 tendríamos una ejecución buena (“lo ha conseguido pero…”) y en el grado 2 una ejecución que no alcanza el valor medio (“está mal ejecutado o alcanzado, pero al menos sí ha conseguido…”). Existe también la posibilidad de crear rúbricas de 6 columnas, pero siempre en número par, para evitar el término medio en las valoraciones, que es una tentación para los alumnos cuando las utilizan para la autoevaluación. En el cominenzo de una tarea ningún alumno debe estar situado en el nivel 4, porque esto indicaría que el grado de desafío no es suficiente para estimular la mejora. Al final de la tarea, ningún alumno debe quedar en el nivel 1, porque eso supone un avance nulo en el aprendizaje.

829176Es en estos grados de ejecución de los diferentes aspectos a evaluar donde el profesor debe expresar con claridad lo que espera de sus alumnos, describiendo con todo lujo de detalles lo que considera  un desempeño “perfecto” y el camino a seguir para un alumno que se encuentre en un grado de ejecución pobre. Tiene que verse con claridad la diferencia en cada uno de los estadios.

En los aspectos a evaluar podemos encontrarnos con rúbricas en las que se detallan distintos aspectos formales de una tarea (por ejemplo, presentación y limpieza, plazos de entrega, repartos de tarea, ortografía, extensión…) o aquellas en las que, como dijimos anteriormente, se explicitan diferentes aspectos de desempeños o indicadores de logro concretos (por ejemplo, ¿qué espero ver en un alumno que hace una lectura en voz alta adecuada? Tono de voz, expresividad, pausas, velocidad adecuada, entonación…).

Las rúbricas pueden utilizarse en diferentes momentos del aprendizaje:

  • Si la utiliza el profesor, puede diagnosticar el nivel previo del desempeño antes de comenzar la tarea, y compararlos con los resultados posteriores. Si la utiliza al final, le ayudará a determinar los logros obtenidos en el proceso  de su intervención didáctica, y los aspectos de mejora que quedan pendientes.
  • Si la utiliza el alumno como herramienta de autoevaluación, al inicio le orientará en la consecución de su aprendizaje, y le estimulará para centrarse en los aspectos más relevantes en los que tiene que esforzarse. Al final de la tarea le estimula su metacognición y le ayuda a incrementar su autonomía.
  • Si la utilizan los grupos de alumnos para coevaluarse mutuamente, les ayudarán a construir una cultura de colaboración positiva y de apoyo mutuo para la mejora.

El profesor deberá ya, según su criterio y de acuerdo con la madurez, edad o nivel de sus alumnos, definir qué aspectos desea remarcar o hacer visibles en la evaluación del aprendizaje de los mismos, y cómo y cuándo utilizarlas. La traducción de los resultados a una calificación numérica es una regla de 3 simple.

Las dianas, son representaciones gráficas de rubricas simples o escalas, que permiten que los alumnos observen e identifiquen con más claridad sus fortalezas y necesidades, y aplicadas e diferentes momentos, adquieran conciencia de su evolución.Son  poderosas herramientas que permiten expectativas claras de aprendizaje, focalizando el mismo hacia los criterios establecidos por el profesor  y posibilitando, además, la autoevaluación del alumno. Pero sobre todo su uso sistemático genera una cultura de mejora continua del aprendizaje en el aula.



escrito el 30 de septiembre de 2013 por en Fotolog,General


3 Comentarios en ¿Cómo hacer una rúbrica?

  1. Javier González | 16-02-2014 a las 17:54 | Denunciar Comentario
    1

    Si Ustedes revisan -vosotros revisáis- vuestro propio Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española y buscáis el término “rúbrica” no encontraréis acepción alguna que coincida con las matrices de evaluación o valoración a que se refiere el artículo de la parte superior.

    Si buscan Ustedes -si buscáis vosotros- la traducción al español o castellano de la palabra “Rubric”, entonces será posible que descubráis significados tales como sección específica, apartado, contexto y evaluación; es decir, algo coincidente con la matriz de doble entrada a la que aludimos.

    ¿A qué puede deberse que tantos hispanohablantes se tomen la comodidad y la licencia de agregarle una “a” a un término inglés tan sólo para sentirse autorizados a imponerle un significado extranjero a una palabra nuestra que no lo tiene (y no tiene por qué tenerlo)?

    Alguien a quien consulté al respecto me contestó que el idioma es como una entidad viva, la cual es construida por sus hablantes, día con día (es decir, con todo y errores como el que estoy comentando).

    Me sorprende que novedades -como esta palabrita “rúbrica”- se difundan sin aduana posible que las inspeccione y las detenga en la frontera del idioma español hasta que ser sometidas a los debidos ajustes que merece nuestra propia lengua; Peor “tantito”, veo esto ocurrir también en mi país, “Méjico”, a partir de los mismos círculos pedagógicos que he supuesto garantes tanto del celo lingüístico como del rigor metodológico que se aplica a los trabajos académicos y de investigación

  2. Miguel Ángel Guzmán salgado | 21-11-2014 a las 17:09 | Denunciar Comentario
    2

    Las rúbricas son un gran apoyo a los docentes, que permite la cualificación verdadera; donde no lastimas los sentimientos de los estudiantes, al considerar sus logros y que ellos reflexivamente, reconozcan sus capacidades y la falta de alguna aplicación, para que ellos regresen por el camino que partieron para poder alcanzar el logro, que no habían concluido.
    Se trabaja individual y en equipo, donde ellos mismos determinan su aprendizaje.

  3. Miguel Ángel Guzmán salgado | 21-11-2014 a las 17:14 | Denunciar Comentario
    3

    Una rúbrica se hace a conciencia, determinando los aprendizajes contextualizados, además de considerar las taxonómias que deben emplearse en la observación del avance progresivo del aprendizaje( Jhon Biggs), para poder evaluar el nivel de logro alcanzado por un estudiante, siempre y cuando no se evalue asimetricamente.

    Por lo que hay que revisar el proceso a evaluar y los objetivos que deben alcanzar en la ejecución y emitir una evaluación holistica o análitica.

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