Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Carmen Pellicer

Cuáles son los factores de éxito en los planes de formación

378999Hemos dedicado múltiples esfuerzos y recursos a la formación del profesorado. ¿Quién no ha hecho múltiples cursillos, ha asistido a jornadas o ha probado algún experimento pedagógico a propuesta de alguna editorial? Pero muchos de los esfuerzos han producido cambios meramente anecdóticos en el funcionamiento de las aulas y la calidad del aprendizaje de nuestros alumnos.
Necesitamos un cambio de paradigma, que supere los ‘cursillos y jornadas de sensibilización’ y desencadene procesos continuados de innovación que generen cambios reales y evaluables en las aulas, lugar clave del acto educativo.

¿Cuáles son las claves de éxito y qué tienen en común las que consideramos mejores prácticas en los programas de formación del profesorado en los diversos contextos internacionales? Proponemos las siguientes:

1.  Estar claramente vinculados a las necesidades reales de los profesores en el día a día de su práctica docente, por lo que deben partir de un análisis real de su desempeño docente, de las necesidades de sus alumnos y de su potencial profesional

2. Decidir qué aspectos concretos van a recibir el impacto  que supone toda mejora profesional eficaz, puesto que muchas acciones formativas dispersas, que consumen mucho tiempo pero mantienen un carácter general, no llegan a producir cambios reales que dependen de la capacidad de aterrizar en cada situación, en cada comunidad educativa, o de algunas circunstancias concretas que tienen que afrontar los participantes.

3. Tener en cuenta los límites y  posibilidades que el marco legislativo ofrece en cada momento puesto que será muy complicado diseñar planes ideales que no pueden llevarse a cabo dentro de sistemas muy restrictivos. Es importante mantener el equilibrio entre la autonomía del proyecto educativo de cada escuela con la demanda del sistema y los sistemas externos de evaluación, más o menos eficaces pero insoslayables.

4. Asumir una innovación abierta a un  contexto de cambio tecno-lógico, social y cultural constante.

En ese mismo sentido conviene tener presente que la innovación constante no es una continua experimentación errática, dependiente de la moda, o a la novedad pedagógica más reciente, sino que,  como señalaba el manual de Oslo de la OCDE, supone cambios que permanecen en el tiempo, y que implican una mejora considerable para el centro, bien a nivel de organización, bien en los modos de lograr sus objetivos.

En las instituciones dedicadas a la Gestión del Conocimiento, la innovación es una constante, por la velocidad de cambio vertiginoso que se está dando en el contexto tecnológico, social y cultural.

5. Enfocarlos  a la mejora de los alumnos y esencialmente de su aprendizaje
Otro aspecto a tener en cuenta es la necesidad de que la formación permanente esté claramente enfocada hacia la mejora de los alumnos y esencialmente de su aprendizaje, incluso cuando muchos de los objetivos que se persiguen incluyen aspectos de crecimiento personal y profesional en un sentido más amplio.

La eficacia de los planes está vinculada a la posibilidad de que los docentes descubran la relación directa de la actividad formativa con la razón profesional que les convoca, es decir, una aplicabilidad  de su desarrollo profesional a cambios en las formas concretas de trabajar con los alumnos.

Un aspecto que se contradice, no poco, con sistemas de evaluación inmediata de las acciones relacionados inicialmente con la calidad comunicativa del formador o aspectos de oportunidad y de organización. A medio plazo, el docente valora positivamente el impacto en el aula como criterio de juicio de la eficacia real de la formación.

6. Contar con las cualidades profesionales excepcionales de los formadores de formadores y la calidad de los programas.

Para ser eficaz, la formación debe ser la mejor entre lo mejor lo que  requiere formadores de formadores que reúnan diferentes cualidades profesionales como
− un profundo conocimiento de lo que quieran transmitir,
− habilidades excepcionales para hacerlo, y
− experiencia directa en su aplicación en contextos similares.

Los programas de mayor calidad se vinculan a equipos de investigación capaces de generar redes de colaboración y asesoramiento permanente en la implantación de los procesos de cambio y mejora continua, que son capaces de contribuir a la evaluación, no solo de las acciones sino de sus efectos reales tiempo después.

7. Hacerlos en el marco de un  proyecto coherente que garantice la complementariedad de la multiplicidad de acciones.

Por ello los mejores programas no son un abanico de acciones inconexas, sino que se enmarcan en un proyecto coherente que garantice la complementariedad de la multiplicidad de acciones, de manera que:

− Los objetivos de las acciones se orienten, como la generación y el logro de los cambios previstos: a corto, medio y largo plazo.

− Se unan los esfuerzos de todos  bajo el paraguas de una visión común que se traduce en un itinerario de cambio y que da sentido tanto de las acciones formativas puntuales, como de las de más larga duración.

− Se establezcan prioridades y se favorezca la eficacia mediante acciones debidamente secuenciadas y acumulativas.

8. Modelan el cambio que pretenden conseguir y lo acompañan hasta su realización, pero nunca lo dan por definitivo.

Los programas más eficaces, por último, modelan el cambio que pretenden conseguir y lo acompañan hasta su realización:
− Se combinan con procesos de asesoramiento y de evaluación continuada del impacto que producen desde el principio hasta el final de la trayectoria. ¿Cuantas veces hemos iniciado cambios que no han tenido tiempo de madurar?

− Mantienen el equilibrio entre la constancia y la apertura al cambio como una constante que no dé por definitivo ningún modelo de organización o intervención educativa. La investigación interdisciplinar de las Ciencias Humanas avanza y descubre cada vez formas nuevas de responder a los desafíos también nuevos en cada generación de alumnos, por eso la formación es permanente,  nunca se puede dar por finalizada.

− Establecen una clara temporalización de las acciones vinculadas a objetivos a corto, medio y largo plazo.

– Cuentan con herramientas eficaces de evaluación del progreso que se logra y el impacto en el aprendizaje.



escrito el 2 de Enero de 2014 por en General


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